lunes, 17 de diciembre de 2012

Fragmento


... No llevaban ni media hora en ese bar, era la segunda vez que se veían y ya estaban atrapados en un juego de miradas intenso y provocador.

- Mirá, mi casa está hecha un desastre, estoy redecorando y no puedo invitar a nadie allí, pero acá a unas cuadras hay un hotel que...
- Si!!
- Vamos?
- Vamos...

Caminaron las pocas cuadras que los separaban del hotel conversando y riendo, al llegar a la entrada ella hundió sus dedos en la maraña de cabello que cubría su nuca y enterró su boca en la de él.

- No pienso entrar al hotel sin haberte besado antes - le susurró al oído.

Una vez dentro de la habitación se desnudaron sin dejar de mirarse, acariciando cada centímetro de piel que quedaba al descubierto, ávidos, excitados y calientes.
Se bebieron las bocas, y sus manos desenfrenadas exploraban huecos y salientes, sin poder controlarse ni un segundo.
Casi parecía que no respiraban, como si el aire se hubiese suspendido en torno a ellos.
Caminaron hasta la cama, así, ovillados en un solo nudo, jadeantes, prendidos el uno del otro, buscando encastrarse, besándose con los ojos abiertos para no perderse nada.
Perdiéndolo todo...

martes, 27 de noviembre de 2012

Casi sin palabras...

Casi sin palabras...
En la mirada,
en los besos,
en el tacto,
en las caricias,
en la piel...
...cada vez que se me acerca....



lunes, 22 de octubre de 2012

Bacanal...



Me estremece un coro de gemidos susurrantes...
La visión ensoñadora de mil cuerpos agitando el aire...
La penumbra confusa, 
el humo dulce, 
mil caricias de manos desnudas,
y una maraña erótica y fugaz.

Invade mi espacio un inquieto deseo...
Juego de sombras romanas convertido en fiesta...
El ondular de mis caderas buscando tus dedos,
esquivando mandatos, convergiendo en ansias,
encontrándonos solos en la bacanal...


domingo, 12 de agosto de 2012

Asombro...



El asombro muta el vértigo en deseo...
Mundana la música que recorre la piel, libera la brida,  rescata el vaivén.
Hacen mutis escrúpulos y tabúes.
Presas de apetitos ocultos, rastreamos suavidades desconocidas y avara de tus besos, suplico tus labios de rubí.
Tu costado de seda y las suaves colinas de tu escote susurran ansias y anhelos.
Exploro la raíz de tu tersa valva encendiendo la hoguera de tu desmayo y fluida y nítida acompaño tu final.
Imploro...
Acompasada la elegancia de tu boca, que viene a buscarme, rompe la última cuerda y desata ardientes acrobacias meridianas.
Encuentro en tus ojos el sofoco del placer.
Él, se acerca sonriente, y el asombro nos toma otra vez...